Archivo para hombres

EL ARTE DE LA FELACIÓN/2

Posted in Algo sobre mí with tags , , , , on agosto 28, 2009 by bodydulce

Si recuerdan, nos habíamos quedado en las técnicas básicas para realizar una felación. Les recomiedo que se lean esa primera parte para tener más información.

Una mamada no tiene por qué ser un fin en sí misma, puede ser la antesala de otra práctica posterior. Es decir, si eso es lo que desean, les basta con la anterior entrada de “El arte de la felación”. Lo que trataremos ahora es la felación completa.

Hay hombres que les excita tanto una mamada que apenas pueden disfrutar de ella. Me explico. Supongo que será porque la simple idea de lo que va a suceder les pone tanto que ya tenemos avanzado más de la mitad del camino. A otros, sin embargo, les cuesta un tiempo razonable y, por tanto, lo disfrutan más. Pero también hay un grupo de hombres a los que les cuesta llegar a la eyaculación con la felación. Suelen pertenecer a este grupo aquellos que están circuncidados debido a que su sensibilidad es menor y la falta de piel hace más dificil la práctica y se necesita más lubricación.

Por tanto, habrá que tener en cuenta la tipología de cada hombre para actuar de una manera u otra. Si el sujeto se corre con facilidad será mejor realizar la felación de manera más sutil, tanto en las formas como en el tiempo, es decir, procurando no insistir en las chupadas intensas y dejando pausas para combinar la felación con el uso de las manos. Ante estos hombres no es conveniente dejarles manejar la situación, que no te agarren la cabeza o empujen a su libre albedrío, haciéndoles ver que nosotras marcamos los tiempos para un mejor disfrute. Todo lo que esté alejado del entorno del frenillo retrasará su eyaculación; besos, pellizquitos con los labios, succión suave de los testículos… En el momento obvio en que su excitación es máxima, introducimos su miembro completamente en la boca y continuamos como en el siguiente grupo de hombres.

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GATILLAZOS

Posted in Algo sobre mí with tags , , on abril 9, 2009 by bodydulce

Ayer “sufrí” mi primer gatillazo. Hasta la fecha, ni en mis relaciones personales ni en las profesionales lo había vivido. Es una situación embarazosa, doblemente por mi condición de puta.

El caballero era un nuevo cliente y, me temo, que no repetirá. La cita era en su casa y las circunstancias nada alejadas de la normalidad. Se trata de un hombre viudo, cercano a la cincuentena y con claros signos de riqueza, más que casa era mansión. No me hubiera extrañado ver aparecer mayordomos y sirvientes, para que se hagan una idea.

Hay clientes que, en su primera cita, sienten la necesidad de justificarse para normalizar mi presencia, él ha sido uno de los más evidentes. Me contó lo de su no muy reciente viudedad y su dificultad anímica para rehacer su vida sentimental. Dedicado en cuerpo y alma a sus negocios, yo diría que adicto al trabajo, se lamentaba de no haber tenido tiempo ni para tener descendencia. A su mujer, comprometida también en los negocios, la conocía desde que eran unos niños y desde siempre compartieron sus vidas. Lamentablemente, una inesperada enfermedad acabó con su vida el año pasado.

Se le notaba con ganas de contarle al mundo lo solo que se sentía y, al parecer, yo era la primera persona elegida para escucharle. Hasta aquí nada nuevo bajo el sol, con más o menos variaciones. Escuché atentamente su monólogo, como hago siempre, sintiéndome psicóloga y confidente antes de puta, como casi siempre. Enseguida vi que la conversación iba para largo y por sendas demasiado tangenciales. En definitiva, era un hombre de educación moral muy arcaica y retrógrada (bendita incongruencia) con un periodo de duelo infinito (otra más).

Me habló de lo divino y lo humano hasta sentir aburrimiento, como casi nunca, hasta tal punto que tuve que ser yo esta vez la que necesitaba justificar mi presencia, algo que no debía haber hecho y que después lamentaría.

Mis honorarios son los mismos tanto si hablamos como si follamos pero no sé el por qué, por vez primera,  quería salir de esa casa cuanto antes.

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LO QUE A LOS HOMBRES LES GUSTA

Posted in Algo sobre mí with tags , on marzo 25, 2009 by bodydulce

Tomo nota de cada una de mis citas. Lo hago por mejorar mi trabajo y para conocer mejor sexualmente a los hombres.

Satisfacer a un hombre no tiene un manual a seguir, hay mucha diversidad de caracteres y gustos, lo importante es adaptarse a cada uno de ellos y aprender a conocerlos. Puede parecer que tiro piedras sobre mi tejado contando secretos de alcoba pero creo que las mujeres que tienen pareja y saben como disfrutar del sexo no necesitan ningún consejo y las que no saben qué hacer…esas ya llegan tarde. Y si llegan a tiempo, un día u otro, su pareja buscará un amante, es inevitable. Ojo, esto también vale para el varón que no se fija en los gustos de su chica.

Cuando una puta de lujo como yo se enfrenta a un cliente, se puede esperar dos tipos de hombres diferentes, a grandes rasgos A unos les gusta manejar la situación y otros prefieren dejarse llevar. Dentro del primer grupo nos podemos encontrar con el machito que ve en la profesional a una mujer por la que ha pagado y sobre la que tiene derecho a todo. Estos individuos suelen extender su misoginia hasta pagando por el servicio. Simplemente, consideran a la mujer como un objeto sexual a su disposición. Y se les ve venir desde el principio. Su lenguaje pasa de lo cortés a lo soez mientras te van quitando prendas. Eso les pone cachondos, obviamente. Yo pongo los límites hasta lo que considero razonable, sabedora de que no dejo de ser una puta para ellos, pero procuro no restringir demasiado aquello que les excita. En definitiva, me da más asco el modo en que puedan tratar al resto de mujeres que conozcan que lo que hagan conmigo, que vivo de ello y con ellos sigo un guión predecible y, si me apuran, no me obligan a echar mano de recursos difíciles. Son hombres desagradables en el trato pero extremadamente simples en el sexo.

Dentro de esa clasificación de hombres que les gusta llevar la iniciativa están los que son dulces en el trato pero que no ven otra manera de satisfacerse que seguir los consejos de sus instintos más primitivos, que no son otros que disfrutar del cuerpo de una mujer y no de disfrutar de su propio cuerpo con una mujer, que es bien distinto y complementario. Estos, también son seres sexuales muy simples y fáciles de complacer.

El otro gran grupo, que suele ser mayoría, me ven como una amante en el sentido más antiguo y bonito de la palabra. Amante es la persona que no es tu pareja sentimental y que te aporta un goce sexual compartido. Son mis clientes preferidos y a los que dispenso un trato especial. En otro momento les hablaré del tema de los besos pero ya les adelanto que es lo que más condiciona mis relaciones. Los besos apasionados no se los doy a todos mis clientes, me parece lo más íntimo que puedo ofrecer y los doy si recibo placer con ello. A este tipo de hombres que se dejan llevar y que no tienen prisa por nada son los que más debo cuidar y a los que nunca les niego una próxima cita. Con los misóginos incorregibles no suelo repetir.

Me centraré en lo que les gusta a este último tipo de hombres, con los otros no hay mucho que decir ya que ellos “ya saben lo que les gusta”.

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EL TAMAÑO, ¿IMPORTA?

Posted in Algo sobre mí with tags , on marzo 20, 2009 by bodydulce

Se pueden imaginar que he tenido a la vista (y al tacto) muchos penes diferentes. Los hay grandes, enormes, pequeños, normales, gruesos, finos, torcidos…pero también los clasifico como feos y guapos, así, en plan simplista o infantil.

Para mi trabajo lo más importante es que funcione bien, para que nos vamos a engañar. Es muy engorroso tener a un cliente que no consigue una erección completa y duradera, eso me obliga a realizar un trabajo extra. Pero de ese tema les hablaré en otro momento, vamos con los tamaños y las formas.

En principio, una polla enorme es siempre motivo de conflicto. Es cierto que no me he topado con muchas, pero las hay. Supongo que habrá mujeres que al primer vistazo eso les pueda dar un plus de excitación que condiciona toda la relación sexual posterior aunque no sea el tamaño más apropiado para según que prácticas. La felación y el sexo anal se convierten en un problema. Los poseedores de semejantes miembros suelen ser hombres sexualmente muy seguros de sí mismos, siempre que consigan el descomunal caudal de sangre necesario para mantener aquello enhiesto. Si lo consiguen, se sienten los reyes del mambo y les hace disfrutar mucho si advierten que su pareja valora el tamaño. No es mi caso, me incomodan en exceso para el trabajo y para el disfrute personal aunque tenga que aparentar justo lo contrario. Y si uno de esos clientes desea un francés entramos en problemas serios. Del griego ni hablamos.

Dentro de los penes que clasifico como feos están los exageradamente torcidos o doblados, los “tipo champiñón” y…otros. He conocido hombres muy atractivos cuyos miembros no le hacían justicia y siempre, siempre tienen la necesidad de justificarse. A esos clientes tengo que tratarlos con especial cuidado para que se sientan seguros. Obvio.

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MARIO

Posted in Algo sobre mí with tags , , on marzo 13, 2009 by bodydulce

Siempre me había preguntado cómo sería el momento en que de la charla inicial daba paso al roce y las caricias. Lo de ¿empezamos? se me antojaba frío y ridículo. Lo que pasó en realidad es que  estuvimos un buen rato charlando y cada vez más distendidos hasta terminar por contarnos chismes que nos provocaban la risa. Risa que debíamos de aplacar para no molestar e intrigar a los vecinos de habitaciones próximas. Claro, eso hacía que la diversión fuera aún mayor. Todo transcurría como cualquier otro flirteo amoroso de los que había tenido con mis novios, todo mucho más natural de lo que había imaginado.

Mientras nos aguantábamos la risa tumbados en el borde de la cama, Mario me miró fijamente y me acarició el pelo y las mejillas. Eso terminó con las risas. Me besó con ternura en una mejilla, esos besos lentos me gustan más que los besos en los labios, al menos el inesperado primero. Después me pidió con amabilidad que me pusiera de pie, quería verme bien, dijo. Él siguió sentado en el borde de la cama mientras me tenía delante. Sus manos cogían las mías, con ellas me invitaba a girar sobre mi misma de vez en cuando, y yo me sentía deseada y encantada de que alguien me mirase con tal detenimiento.

Llevaba un vestido largo y vaporoso que me había elegido Sandra para la ocasión, decía que insinuaba lo que verdaderamente había. Viendo las miradas de Mario investigando mi cuerpo no tuve más remedio que dar la razón a mi amiga Sandra.

Se puso de pie también y pude percatarme de que era notoria su excitación. Llevaba un pantalón blanco de gasa que no podía disimular su clara erección. Eso me empezó a excitar un poco, hasta el momento estaba demasiado pendiente de manejar la situación. Se colocó detrás de mí y me retiró el pelo dejándome el cuello al descubierto, todo con pasmosa lentitud. Me dio silenciosos besos en el cuello que provocaron una repentina y salvaje convulsión en mis pezones. Mario no se perdió ese detalle, y pasó sus brazos por delante rodeando mi cuerpo a la altura del diafragma para después tornear con sus manos mis deseosos pechos.

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