DATE LA VUELTA por Juan Carlos (Relato erótico Nº37)

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DATE LA VUELTA
Echada de costado, bajo el tenue resplandor rojizo, miraba curiosa con un ansioso brillo en las pupilas. Sus movimientos no vacilantes como aprendidos de memoria, ocasionaban miles de interrogantes que lejos de causarle celos, incrementaba el impulso de continuar.

Dejó el sachet  bajo la lámpara, refregó sus manos esparciendo el gel, luego lo untó hasta creer que era suficiente. Cuando pareció terminar no encontraba el modo de dar el siguiente paso, se quedó inmóvil, Cinthya también, aunque bajo la sábana se frotaba suavemente el pubis. No reacciono hasta sentir una fría brisa que entro por la ventana –Date la vuelta. –Ella se mordió el labio, giró a la izquierda. Vio su espectral reflejo en la pared, un conjunto de líneas rojas y sombras pronunciadas, una siniestra mano posándose en su cadera, ascendiendo hacia los senos, regresando a las piernas despojándola de la sabana.

Le había anticipado la idea unas semanas atrás, en el cuarto de su hermano cuando ambos faltaron a clases y se ocuparon en hacerlo por cada rincón de su casa. El sol se filtraba por las cortinas, ambos sudaban. Abierta sobre la cómoda recibía su cuerpo, lo apretaba hacia sí, se besaban con ansias animales lejos de la realidad. Segundos antes de terminar pero sintiendo afluir el orgasmo sale de ella con prisa, todo se chorreó encima, Cinthya con la cabeza de lado, cerrando los ojos, respirando por la boca, percibía el liquido tibio y espeso escurrirse en su piel, sus brazos débiles se recostaban en el estante y el monitor de la PC.


-Un día de estos vamos a tener problemas. –Balbuceó ella llevando una mano al pezón.
-Si, alguien podría llegar y pillarnos en pleno. –Se recostó en su pecho.
Suspiró con fatiga. –Para mi eso es lo de menos, sino que ya nunca te pones condón, no es nada seguro.
El soltó una risita irónica, esas que sacuden el cuerpo –Hacerlo así nomás es la gloria, resbala rico, se siente todo…
-Lo sé también digo lo mismo, además me encanta cuando te vienes encima. –Miró hacia abajo. – ¡Ay! no aprendemos, ya hemos tenido grandes sustos.
-La próxima me pondré uno, también lo he pensado, sino que soy un lerdo.
-Somos dos. –Dijo Cinthya. –Pero así tiene que ser. –Hizo un puchero.
Luego de un neutral silencio  César dijo. –Tú ya sabes por donde podríamos hacerlo sin peligro de embarazo.
-Y tú sigues, no seas tonto, eso es diferente. Quizá sea igual para ti porque tú eres el que entra.
-La verdad yo no lo imagino igual, no se porque suelo imaginarlo mil veces mejor.
-Pero estas pensando sólo en ti.
-Ok está bien, pero al menos por favor, dime que algún día me lo darás a probar.
Lo miró con extrañeza. –Oye que vulgar, de que crees que estás hablando.
Se aproximo como para darle un beso. –De algo que me parece delicioso. De algo que me mantiene obsesionado, de algo que despierta mi más intensa curiosidad.
-No me asustes. –Susurró.
-Tranquila la verdad es que tengo muchas ansias, pero quien toma la última decisión eres tú.
-La cagaste. –Miró al costado.
-¿Qué sucede?
-De seguro si seguías actuando como un tipo dominante y egoísta me hubiese volteado ahora mismo. Pero ya me quitaste las ganas.

El tema siguió deambulando entre broma y sarcasmo, en cada encuentro, en cada caminata, en cada plática. Su fijación cada vez más enfermiza lo hacía actuar de formas arrebatadas,  aprovechaba cualquier momento a solas para explorar sus nalgas con atrevidas caricias. En  ocasiones le dilataba la apertura con el pulgar mientras la penetraba, ella se estremecía, pero no hacía nada para que se detenga, el placer que sentía con el coito aminoraba aquella incomodidad. Al culminar, tras un largo beso hablaban en la oscuridad, ella le reprochaba en tono de niña engreída lo que había hecho, el no respondía más que con sonrisas, saltos de hombros, bostezos.

Ahora Cinthya estaba volteada con el trasero empinado, desnuda, y él con una erección palpitante deseosa de ser usada. Roseó lubricante en sus yemas, antes que ella lo advierta ya tenía sus dedos en la zona haciendo presión en círculos. Nunca le había dedicado tal atención serena, siempre había sido furtivo, apresurado, ahora saboreaba el momento y hasta le encontraba belleza, cuando antes solo le inspiraba perversión. Aunque Cinthya no le daba motivos por ratos se sentía torpe y temblaba, luego fue consciente de que por primera vez  experimentaban juntos algo nuevo, se sintió más seguro.
Con los parpados cerrados disfrutaba todo lo que sus inquietos dedos le transmitían, sensaciones blandas, resbaladizas, apretadas, bajo su piel transitaba un constante hormigueo. Para su sorpresa la mano de Cinthya se encontró con la suya, se unió al juego siguiendo sus movimientos como un aprendiz de baile. Tal nexo creaba un vínculo mental, el estaba siendo delicado como ella quería, y ella estaba cediendo sin interrupciones como él quería.
Para ambos la fricción había dejado de tener ese carácter inusual, sus húmedas caricias le brindaban cosquillas similares al toqueteo en la vagina, ahora era su cuerpo el que lo pedía. Con su ayuda metió metido un dedo. Los dos gimieron al mismo tiempo, Cesar tendió a besarle la espalda con ternura. Se dio cuenta que las ansias de penetrarla habían sido ausentes durante ese tiempo, incluso mientras yacía con el índice adentro.
-Me encantas Cinthya. –Ella curvaba la espalda, se acariciaba lo senos. –Te deseo Cinthya.
Por momentos abría los ojos y gozaba verse desnuda, un manojo de sentimientos queriendo explotar, entonces dejo a rienda suelta su ser, mando al diablo la consciencia, se entregó a los instintos poro por poro.
Sacó el dedo con lentitud, Cinthya volteó buscando su boca, al principio se besaron sin contacto tan solo intercambiando el calor de sus alientos, poco después se mordían uno al otro. Sin detener el beso se fue abriendo paso, cuando palpó la entrada y siguió empujando, ella se detuvo, se alejó posando sus senos en el colchón, sus caderas giraron con ella hasta quedar bocabajo con él encima. Cogió el control remoto y apagó el televisor, tan solo quedó en el ambiente sus gimientes sonidos, la cama rechinando, la boca de Cinthya gritando, a veces hablando con angustiosa sorpresa. –Estás adentro, ahora sí estas adentro.
Al palpar su interior tuvo miedo de hacerle daño, la entrada no había sido difícil pero sí fue necesaria cierta brusquedad, por un segundo se sintió malvado. Prefirió moverse más que unos milímetros sin hacer mucha fricción, igual lo estaba disfrutando, el goce era más psíquico que físico, la idea de estar haciéndolo al fin superaba todo complejo. Ella soltaba gemidos diferentes aunque igual de gratificantes, un grito corto que dejaba una cola incompleta, luego una pausa, y después otro grito.

Se arrastró con sus brazos hacia la ventana, abrió un hueco en la cortina, César ralentizó sus movimientos. –Sigue, No me hagas caso. –Él continuó ahora con fuerza y cierta tosquedad. Unos señores bebían cerveza al frente, la avenida no tenía muchos autos, transitaban por las veredas muchachos en grupos. Entreabriendo los ojos miraba con trémula atención la calle, quería una fotografía de lo que sucedía alrededor mientras realizaba tal acto. César sabía que Cinthya tenía algo de poeta, la primera vez lamió sus senos en el baño durante la reunión de fin de ciclo ella le susurró, esto tengo que escribirlo.

-Está rico. –Le dijo. –Creo que tenías razón. Él No respondió, sus palabras su cabeza estaba en otro plano. Posó ambas manos en la columna, se irguió flexionando las piernas descubrió que así la entrada era más directa, más táctil e incluso podía ver como se introducía todo sin obstáculo alguno.
Al lado como una pareja a parte acompañándolos, el reflejo de sus cuerpos mostraba otra perspectiva del momento, mirarlos era una invitación a que los instintos afluyan, no tardó en volverse un animal, uno sin consciencia, sin piedad, ella no parecía incomodarse, también estaba perdiendo el control, caían juntos al abismo. La envistió sin pizca de delicadeza sacudiendo a parte de su cuerpo las maderas de la cama que crujían e impactaban en la pared, se revolvían junto a los gritos desmesurados de Cinthya, quien con las manos alzadas había encontrado su cabeza y le arrancaba los pelos.
La consciencia iba regresando desde muy lejos donde había sido expulsada, en el camino se enteraba de todo lo que había sido capaz su cuerpo. Su boca le mordía el hombro, sus uñas le arañaban los glúteos, su miembro insertado al fondo se volvía flácido lentamente resbalando en sus propios fluidos. Se desplomó, rendido, exhausto sobre su piel sudorosa. –Casi me dejas calvo. –Jadeó en su oreja, ella respiraba agitada, su espalda subía y bajaba, aun se mantenía fuera de sí. Al retornar sólo alcanzo a decir.
–Bésame, tonto.

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15 comentarios to “DATE LA VUELTA por Juan Carlos (Relato erótico Nº37)”

  1. El relato no me va, pero si la de la foto eres tú aquí tienes un nuevo cliente ya!

  2. Umm jejeje. Ay, lo de follar de cara a la ventanita, empujando…

  3. fotos de eya en bikini en cuerpo entero

  4. ummm k rico sexo
    tubieron
    yo lo pase igual es de lo mejor espero y encontrarme
    una chava para experimentar de new esto k es tan lindo

  5. Te pone a tono sin querer y la foto mama mia¡¡¡¡

  6. PutaVida Says:

    mmmm, mmmmm, mmmmm, mmmmm, la redacción buena, pero hay algo que se pierde en la narración, no alcanzo a detectar qué, pero algo falta, también algún pequeño giro inesperado en la historia no vendría mal.
    sin embargo =) bien pasa.

  7. evoleth Says:

    ke hizo recordar una situacion similar con mi novio…pero pense que iba a estar mejor…

  8. Le Chef Says:

    No vengo al blog de una prostituta de lujo para leer… ¡¡Queremos más fotos!! xD

  9. XD yo ni ley yo solo le vi el culo!

  10. La verdad que lo unico que vi es esa hermosa cola!!
    Saludos

  11. Anónimo Says:

    Me pone cachondisima esta historiiiiia!!!

  12. Anónimo Says:

    joder,enserio lo de la ventana,pues muy original,aunq podia haber sido mas emocionante,si la tia,los hubiera pillado,y ellos las convencen para unirse a la fiesta,a cambio q no diga nada a los padres…

  13. wow!!!!…..no se si pq leer para mi es una pasion pero me encanto cada DETALLE de la narracion sobre todo la minuciosa descripcion de las sensaciones……realmente disfrute el texto

  14. Anónimo Says:

    Buuuu

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