BLUE MOON por Marco (Relato erótico Nº32)

Este es un texto que concursa en “Relatos eróticos breves”. Si quieren participar, aquí tienen las bases. Y si desean ver todos los relatos que concursan, solo tienen que hacer click en la categoría “Concurso de relatos eróticos” que se encuentra en la banda de la derecha, en el apartado “Categorías”.

BLUE MOON

Intento mantener la calma y no pisar el acelerador. Cuanto más me acerco a su casa más cachondo estoy. Mi polla se endurece con cada semáforo en verde, cada vez estoy más cerca.

Nervioso, sigo el compás de la música sobre el volante, esperando el verde. Apago la radio: quiero concentrarme en su música, en las melodías que me recuerdan a su cuerpo, las que sólo escucho cuando estoy con ella ¿Qué habrá preparado esta noche? Últimamente me sorprende con una especie de bossa nova suave que ha llegado a gustarme. Sigo el compás de una música que suena sólo en mi cabeza y mi polla está cada vez más dura.

Giro por el boulevard e intento adivinar qué llevará puesto al abrir la puerta. Parece que me lee el pensamiento, siempre acierta. ¿Qué me apetece esta noche? El conjunto de lencería que llevaba la última vez no estaba mal, nada mal. Yo tenías ganas de puta y ella se adelantó a mis deseos. Aunque hacía calor, se puso medias, liguero y tacón de aguja, sólo para mí, porque sabe que me excita, que hace que me vuelva loco y que podrá hacer lo que quiera de mí. Conmigo. No, de mí.

Pero… no, esta noche me apetece que lleve uno de esos ¿cómo lo llama ella? negligée, sí, uno de esos camisoncitos cortos, trasparentes, negros, que dejan su culo completamente expuesto cuando la tengo a cuatro patas delante de mí, esperándome.

El semáforo se ha puesto en verde y no me había dado cuenta. Mi polla está ya muy dura, deseándola, dispuesta a hacer cualquier cosa por ella. Cualquier cosa.

Mientras ruedo hacia su casa le doy al play y nuestro último encuentro se reproduce en mi cabeza.

Cuando llegué estaba cansado, como siempre, pero se me olvidó en cuanto pasé una mano alrededor de su cintura, noté sus brazos laxos y le comí la boca antes de cerrar la puerta. Me gusta la mezcla de lujuria y desidia con la que me recibe, la pose indolente con la que parece decirme que soy afortunado, que estoy ahí porque ella quiere. Sí, soy afortunado, ya lo sé.

Como tantas otras veces, la última vez ni siquiera hablamos. Nada, ni un hola, ni un cómo estás. Nada. Lo primero que me dijo es fóllame, con voz firme, mirándome a los ojos. ¿Qué hombre puede resistirse a algo así?

Consigue que pierda los papeles y que necesite penetrarla incluso antes de quitarme los pantalones, como si fuera un adolescente. No puedo resistirme a su culo, glorioso, grande, generoso, acogedor. Tenemos todo el tiempo del mundo, me dijo, puedes quitarte la ropa. Pero no. ¿No te das cuenta de que no, que no puedo, que te necesito ya?. Sí, claro que se da cuenta. Y eso me excita todavía más.

Me doy cuenta de que estoy conduciendo casi a ritmo de sexo: impaciente, salvaje, violento.

El giro a la derecha de su calle. Tengo que contenerme para no saltarme el semáforo en rojo. Estoy tan excitado que necesito escuchar su voz, para asegurarme de que me espera, que me desea tanto como yo a ella.

– Hola, susurra.

– Hola. Sólo llamaba para decirte que ya he llegado, aparco y subo.

– …

– En seguida, subo en seguida…

– Me muero de ganas de verte, de que ya estés aquí, de besarte, de que me beses… Estoy escuchando Blue Moon, casi desnuda… No he podido esperar a verte, he empezado sin ti porque estaba tan excitada… si no te das prisa… si no te das prisa no sé si voy a poder esperarte del todo.

Cierro el coche mientras corro hacia su casa. Un escaparate me devuelve el reflejo anaranjado de las luces y me recuerda, fugazmente, que debería estar más alerta, que es peligrosa, que hace conmigo lo que quiere. Pero es un pensamiento muy fugaz, porque mi mente está concentrada en correr hacia ella.

Ni siquiera contesta al abrir la puerta.

Dudo un momento. ¿Subo corriendo o espero a que llegue el ascensor?.

Subo corriendo. Una vez más, cuando llegue estaré cansado. Y se me olvidará en seguida.

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Una respuesta to “BLUE MOON por Marco (Relato erótico Nº32)”

  1. hola me ha encantado todo
    en este sitio esta
    why
    jajajaja me encanta tu sobrenombre
    bodydulce es genial.
    oye una cosa te pido, una entrevista porfavor la necesito
    si te interesa darmela aki te dejo mi correo para que me dejes un mensaje instantaneo vale
    damn_bum@hotmail.com
    okis te espero
    p.d. soy mujer heeeee
    jajaja

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