NECESITO FUMAR por Pilux (Relato erótico Nº30)

Este es un texto que concursa en “Relatos eróticos breves”. Si quieren participar, aquí tienen las bases. Y si desean ver todos los relatos que concursan, solo tienen que hacer click en la categoría “Concurso de relatos eróticos” que se encuentra en la banda de la derecha, en el apartado “Categorías”.

NECESITO FUMAR

00:26. La cabeza de Nadja sube y baja. Yo miro su pelo desordenado y paso mis dedos sobre él. Mi cabeza está apoyada en la almohada, y sobre la almohada, de cualquier manera, está el almohadón que utilizo para leer en la cama. Mi cuerpo está totalmente plano, boca arriba, de tal manera que mi cuello hace un ángulo incómodo y bastante antinatural que estimo en alrededor de 52º. Veo el escaso pelo de mi pecho y cómo mi piel se curva hacia arriba donde mi vientre ensancha el abdomen. Al final la curva desciende y puedo adivinar el comienzo de mi vello púbico y la cabeza de Nadja sube y baja, aplicándose en un trabajo esmerado y delicioso en el que intervienen a intervalos regulares la lengua, los labios y, suavemente y a veces, los dientes, como por descuido.

Juego con su pelo.

00:28. Es martes, y mañana tengo un día de locos. Tenemos que depurar todo el código del módulo nuevo de checkout y pago con tarjetas de crédito. El modelo de integración con la terminal de pago virtual del BBVA es complejo, y estamos teniendo problemas para abrir un canal SSL. La cabeza de Nadja sube y baja, y puedo sentir mi sangre acudiendo al llamado de su boca, tierna, de labios gruesos, delicados, cariñosos. Su pelo se derrama sobre mi cintura y a intervalos irregulares levanta la mirada y nuestros ojos se cruzan. Me siento duro, crispado, agradecido, tenso, terriblemente caliente. Tengo miedo. Cierro los ojos y puedo visualizar trozos de los programas que tienen problemas sin hacer demasiado esfuerzo de memoria. Me pregunto si ella pensará que somos novios. La pregunta me asusta y mi testosterona retrocede. La presión sanguínea disminuye y la tensión entre los espacios intercelulares desciende.

00:31. Definitivamente tengo que hacer algo con ese reloj. Me distrae cuando intento dormir, y me distrae ahora mientras Nadja ha recuperado el gobierno de la situación, levanta su mirada, se detiene por un segundo y desliza suavemente la lengua por sus labios, enrojecidos, que puedo adivinar mojados, lubricados. ¿Se estará enamorando de mí? Baja la frente. Su cabeza sube y baja, y ahora imprime ritmo. Cierro los nudillos apresando una onda de su pelo. Intento contraerme, pero es difícil. Me está aspirando la voluntad. Un dolor cosquilleante nace en el centro de mi cerebro y se extiende por mis brazos y piernas, una sensación de hormigueo en el paladar me derrota, y al tiempo que arqueo las plantas de los pies me derramo en su boca en una explosión de miles de puntos de dolor y placer. Puedo sentir como la información orgásmica se propaga por mi sistema nervioso, en un concierto de sinapsis que axones y dendritas ejecutan de manera coordinada, sincronizando varios millones de operaciones de intercambio eléctrico intercelular en algunos miles de milisegundos, mientras cierro los ojos, soltando el aire contenido en mis pulmones, exactamente a las 00:32.

Ahora está sobre mí. Me besa larga y profundamente y puedo reconocerme en el sabor amargo de su lengua. Pongo las manos sobre sus nalgas desnudas y la miro a los ojos. Quiero contarle mi conmoción, expresarle agradecimiento, decirle que quiero morir una y otra vez en su boca, miles de veces hasta vaciarme por completo, hasta que no queden en mí restos de esa soledad que me percude y corroe desde hace tantos años. Quiero servirle mis tripas en bandeja y entregarle mis armas, rendir a sus pies los heraldos de mi furia y mi dolor. Respiro profundo, intentando conjurar una emoción que siento nacer en mi pecho, tengo ganas de llorar sobre su piel, untarla con mis lágrimas para luego recuperar su sal con la lengua y los dientes, besarla de pies a cabeza y someterme a su sortilegio de saliva y sudor fresco, tierno. Busco sus ojos con los míos, y abro la boca para decirle lo que estoy sintiendo.

Esto no está bien – me escucho decir.

¿Qué? – en su voz descubro un tono dolorido y ofendido. – hago una pausa larga, intento ordenar mis pensamientos. Sonrío.

Nada, que ha sido hermoso. Me ha encantado. Necesito fumar.

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10 comentarios to “NECESITO FUMAR por Pilux (Relato erótico Nº30)”

  1. Un relato buenísimo!!!

    Muy muy bueno, me ha encantado.

  2. Muy original y explícito. Me ha encantado a m también.

    Buen trabajo!

  3. Con la de cosas que te pueden pasar por la cabeza…
    original, y bien escrito suerte en ese concurso de relatos.
    Un saludo

  4. Gracias por los buenos comentarios! Siempre es estimulante saber que a los demás les agrada lo que escribimos!
    Saludos y gracias otra vez,
    Pilux

  5. Jajajajaja……………. Buena esa que con tantas cosas a uno se le pueda bajar la testosterona, pero muy buena chica que las sube y un buen cigarro al final para disfrutar y pensar.
    Very good, original.

    Rolo.

  6. Por qué tengo que leer estas cosas en la oficina?? Qué haré ahora con esta sensación???? jua jua jua!!! Hablando en serio, está muy bueno Pilux. Parece el capítulo de una historia más extensa, pero a la vez te deja satisfecho. Se entendió?? No importa pues. Mucha merde (aunque no la necesitas porque te sobra talento) Besos!!

  7. Muy bueno Pilux! un abrazo!

  8. excelente…

  9. Anónimo Says:

    Me ha gustado muchisimo no dejes de escribir!

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