JUVENTUD PLACENTERA por M. Alonso (Relato erótico Nº23)

Este es un texto que concursa en “Relatos eróticos breves”. Si quieren participar, aquí tienen las bases. Y si desean ver todos los relatos que concursan, solo tienen que hacer click en la categoría “Concurso de relatos eróticos” que se encuentra en la banda de la derecha, en el apartado “Categorías”.

JUVENTUD PLACENTERA
Querubín, así me llamaban cuando asome la cabeza al mundo exterior y gateaba como una tonta. Anabelín, cuando cumplí los quince y Anabel chúpamela otra vez, cuando faltaban tres días para cumplir mis dieciocho años. Desperté mi madurez quizás demasiado pronto y con un deseo de sexo atroz, adoraba el sexo varón y hasta mi propio sexo, que decir que era una pobre chica hambrienta de amor placentero. Imaginando en todo momento una lengua jugosa devorándome todo mi cuerpo. Así conocí a Rita y Ricardo como una sutil inocencia, viendo sus lenguas juntarse en la claridad del parque mientras permanecía sentada en un banco de madera fumándome un cigarrillo rubio, decir que sentía mis entrepiernas tan humedecidas que al ver a Ricardo descender su gran mano por el pecho de Rita semidesnudo sentí la necesidad de introducir mi mano en mi sexo para ser acariciado en profundidad. Observe rápidamente que en aquel lugar exceptuando la presencia de ellos dos y un enorme perro no había nadie más, sin más que dudar sobre mi enorme calor, abrí mi piernas introduciendo mi mano en mi sexo y lo comencé a acariciar mirando a la pareja tan compenetrada cual comenzaba a sentirse cada vez mas excitada como yo al verlos en aquel momento. Ricardo desabrocho otro botón más con su boca a Rita posando sus labios sobre sus blanquecinos y grandes pechos, note un enorme cosquilleo repentino recorrer mi cuerpo imaginándome a Ricardo lamiéndome con furia mi sexo humedecido. No podía más y comencé a introducirme dos de mis dedos, mi lengua desvariaba en saciedad, por fin la pareja se dio cuenta de que no estaban tan solos como creían viéndome a mi sola disfrutar observándolos.

Rita sonrió diciéndole algo a Ricardo en la oreja, mientras sonreía mirándome y veía como Ricardo se levantaba de su lado viniendo hacia mí y Rita abría sus piernas al máximo para que pudiera ver su hermoso sexo completamente rasurado, otro calor me sucumbió más aun mi cuerpo a punto de estallar, al notar la cálida voz de Ricardo y su aliento sonándome como un susurro al acercarse a mi oído. Mi mano no cesaba de moverse mientras me hablaba, me daba igual todo debido a mi alta calentura, sintiendo de inmediato como mi débil cuerpo me traicionaba notando como el liquido sustancioso de mi orgasmo humedecía mis manos. Ricardo sonrió al contemplarme de aquel modo y viendo que mi voz era una respuesta incesante jadeante introdujo su enorme mano entre mis endurecidos senos. Quise en aquel momento tomar su cabeza con fuerza y dirigirla sin mediación contra mi sexo para notar su lengua jugosa lamerme y mordisquearme mi pequeño botón sonrosado. Rita al momento acudió hasta donde permanecía Ricardo y yo introduciéndome la mano entre mis piernas. Vi como Rita daba una rápida mirada al terreno, asegurándose que esta vez realmente estábamos solos y no había nadie más, aquella situación me excitaba al máximo. Baje la cremallera del pantalón a Ricardo introduciendo una de mis manos en su sexo completamente erecto y lo saque con cuidado introduciéndomelo en la boca de inmediato, mientras mi otra mano libre buscaba el sexo de Rita cual abiertas de piernas para mi permanecía sin ningún tipo de prenda interior que proteger su humedecido sexo masturbándolos a los dos al mismo tiempo. Notaba como Rita y Ricardo jadeaban cosa que aun me ponía mucho más caliente sintiendo nuevamente la sensación de ser penetrada por cualquier cosa. Rita introdujo su mano en mi seno acariciándolo con profundidad, mientras mi boca ya saciada del pene de Ricardo se acogía a la vagina humedecida de Rita. Pronto aquel banco incomodo banco de madera se nos convirtió para todos en una cómoda mini litera en la cual practicar un sexo desenfrenado y loco. Note como Ricardo devoraba mi trasero mordisqueándolo y pasando su lengua por aquel inexplorado aun agujero de mi cuerpo mientras Rita jadeaba como una loca por sentir mi boca contra su sexo. Una sensación extraña recorrió mi ser, al notar una leve presión dentro de mi ano producida por un dedo de Ricardo cual valiente y sigiloso lo introdujo sin hacerme ni siquiera daño, aquella nueva sensación para mí me produjo mordisquear la vagina de Rita con mucha más furia que antes mientras le introducía dos de mis dedos. Ricardo sin sacar sus ya dos dedos de mi ano introdujo otros dos dedos en mi libre agujero mordisqueándome mi espalda y trasero al mismo tiempo. Tenía tanto calor mi cuerpo que hubiera derretido allí mismo el mismo polo sur haciendo hervir la misma agua helada. Ricardo saco sus dedos  cambiándolo por su enorme sexo notando como aquel enorme pene me atravesaba hasta mi propia alma, comencé a jadear como una loca al sentir los movimientos de Ricardo y ver como Rita descendía por debajo de mi buscando mi sexo y comenzaba a lamerlo del mismo modo que lamia los testículos endurecidos de Ricardo introduciendo su propia mano en su sexo y se masturbaba. Tanto gusto y placer sentía en aquellos momentos que no quería que aquello acabara, moviendo mi sexo contra la boca de Rita mientras notaba al mismo tiempo el golpear de los testículos de Ricardo contra mi sexo. Pude notar a Rita como sin poder remediar su gusto placentero desbordaba en un increíble orgasmo. Aquello me produjo el tener otro a mí de inmediato notando el pene de Ricardo como había cambiado de tamaño dentro de mi cuerpo mientras notaba sus dos manos apretándome el trasero y envistiéndome cada vez con más fuerza. Pude notar entonces recorrer dentro de mí una crema caliente  produciéndome un enorme cosquilleo. Ricardo saco su sexo humedecido, aparentaba estar ya rendido por aquel buen rato vivido. Los tres sonreímos mirando nuestros rostros agradecidos, chocando nuestras manos por fin nos presentemos como dios mandaba, habíamos tenido sexo sin conocernos de nada, me daba lo mismo lo que la gente pensara, lo que ellos dijeran de mi, solo sabia una cosa, nuevamente estaba dispuesta para ser devorada ……

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Una respuesta to “JUVENTUD PLACENTERA por M. Alonso (Relato erótico Nº23)”

  1. buen texto me agrada este espacio, si entendí la temática creo que s un buen lugar para el surgimiento del sexo y las fantasías que este contrae!!! interesante!!! espero enterarme mas de la dinámica y pronto enviar el propio

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