FRENCH CONDUCTION por Jean Paul Memondo (Relato erótico Nº15)

Este es un texto que concursa en “Relatos eróticos breves”. Si quieren participar, aquí tienen las bases. Y si desean ver todos los relatos que concursan, solo tienen que hacer click en la categoría “Concurso de relatos eróticos” que se encuentra en la banda de la derecha, en el apartado “Categorías”.


FRENCH CONDUCTION

Hacía un calor sofocante, abrumador tan terriblemente abrasador que los sapos cruzaban el asfalto hirviente de puntillas y corriendo. Los calores del alquitrán inundaban por doquier allí por donde el enemigo público número uno en lo más alto castigaba a los que se aventuraban a pasearse por la carretera con poco tráfico y poca vida.

Michelle estaba desesperada porque su Harley la había dejado tirada en el asfalto, en el asfalto caliente, demasiado caliente para ella. No sabía qué hacer y a dónde mirar. Michelle era una aventurera francesa y estaba recorriendo Estados Unidos de arriba abajo y de abajo arriba.

A lo lejos creyó ver algo que se acercaba, un pequeño brillo acompañado del eco de un sonido singular de un motor particular. Se puso la mano en la frente como visera para verlo mejor.

Efectivamente, era un vehículo descapotable de gran cilindrada que se acercaba raudo y veloz hacia donde estaba la bella Michelle con su no menos bella bestia de dos ruedas al lado, tirada, asfixiada y averiada.

Michelle que llevaba unos pantalones vaqueros muy cortos con unos botines de ante marrones muy sugerentes y una camiseta de tirantes apretada que subía y bajaba al son de su respiración agitada supo muy bien cómo hacer para que aquella máquina que venía por la carretera enloquecida  con su ocupante, seguramente tan sediento de velocidad y desenfreno como ella, accedieran a echarle una mano y la ayudaran en aquel difícil trago para ella.

A medida que el descapotable rojo, fuego y pasión se acercaba hacia ella, la mademoiselle sacó uno de sus pies de los botines y lo puso en medio de la carretera infernal, eso sí, con cuidado de no tocar con su delicada y bella extremidad el alquitrán enrabietado y sulfurado; así pues, cuando tanto muslo, pantorrilla y pie desnudos se pusieron en medio de la carretera y el dedo pulgar de su mano en lo alto del aire rígido y desafiante; acto seguido se oyó un frenazo como si de una fiera agitada y enfurecida por el calor rugiera enloquecida ante la reluciente pierna de Michelle y sus pechos sugerentes agitados que amenazaban con transparentarse en la camiseta debido al sudor que le caía por el cuello y garganta.

El Porche Cayenne Turbo de 450 caballos desbocados y alocados marcó en el asfalto unas marcas de neumático relucientes que hizo que saliera más humo, si cabe, de la carretera ya de por sí humeante y brillante.

Un individuo con gafas oscuras, con el torso desnudo y bañador hortera enfundado apareció en el automóvil con amplia chulería, al mismo tiempo que bajó sus gafas oscuras a la altura de la nariz y preguntó:
– ¿Te llevo a algún sitio diosa de la carretera?
– ¡Oh! Oui, s’il vouz plait (¡Oh! sí, por favor) Mi Harley me ha dejado tirada – dijo Michelle señalando a la moto averiada –…lléveme hasta la gasolinera más cercana para hacer una llamada y luego envíen la grúa…
– ¿Eres francesa? – interrumpió Jack con cara de idiota.
– Oui.
– ¿Que si te hago el favor…? – dijo el piloto temerario mientras la miraba de arriba abajo –. ¡Ou la la! Yo soy tu grúa nena. ¿Quieres probar mi “French Conduction”?
– Ohh…Oui !Merci bou cup! – dijo ella con una amplia sonrisa a la francesa.

Nada más entrar Jack se presentó y ella  hizo otro tanto mientras el acelerador fue introducido por el piloto al máximo y el mismo rugido de antes se oyó dando tumbos y alaridos, la velocidad fue a más y más hasta que el aire se convirtió en ventolera de fuego que sacaba a relucir toda la potencia de aquel motor que amenazaba con tragarse toda la línea blanca de la carretera de un solo trago.

Jack puso la música tecno a tope y Michelle con el calor y la potencia del cuatro ruedas velocípedo se puso cómoda, se quitó los botines y puso sus pies descalzos en lo alto sacándolos fuera del descapotable, mientras su cabeza se recostaba y se agitaba al son de la música rítmica que la ponía como una moto.

…Y a cada ritmo machacón de la canción la adrenalina de ambos fue en aumento hasta que Michelle no pudo más y se dispuso a provocarle al piloto todo lo que hiciera falta para que se inspirara en su “French Conduction”.

Jack anonado por la actitud de la chica desatada no pudo evitar complacerla dejándole que le cogiera la palanca de cambios tan fuerte como pudo y empujándola hacia delante y hacia atrás, manoseándola con todas sus fuerzas, metiéndole todos los cambios de velocidad posibles hizo que Jack subiera de marchas, de potencia, metiera el Turbo y hundiera más y más el acelerador hasta hacer rugir al motor como si le hubieran metido dinamita pura por el tanque de gasolina.

Michelle ya movía la cabeza al ritmo de cambio de marchas y de la música machacona mientras manejaba y saboreaba  la palanca a las mil maravillas Jack no paraba de introducir el acelerador a cada marcha y maniobra conseguida por Michelle y comprobó la potencia de su acelerador en lo más profundo de la cavidad que tenia entre sus piernas.

La velocidad fue de órdago a la mayor y mientras el Porche adelantaba un camión de bomberos que vendría de apagar algún incendio por culpa de algún calentón indebido, pudieron comprobar sus acalorados ocupantes que en aquel porche rojo enrabietado se daba un calor y un fuego digno de las mejores mangueras que en aquel momento estaban disponibles, y que eran unas cuantas y muy largas. Todo el cuerpo de bomberos que iba en el camión casi hizo ademán de coger sus respectivas mangueras y darles buen uso para poder apagar el ardor y el fuego que allí abajo se desataba, y arriba también.
Sin embargo, el porche les adelantó en medio de gritos de neumáticos, rugidos de motores a cien por hora así como de alaridos, lamentos y quejidos provenientes de gargantas profundas llenas de fuego y pasión.

Jack ante el final de la maniobra arriesgada de Michelle introdujo con todas sus ganas el acelerador hasta el fondo alcanzando los 200 kms/hora  en la ultima marcha que le metió la francesa, la chica enloqueció cuando el motor del Porche rugió por ultima vez de manera desenfrenada haciendo que el aumento de su velocidad la llenara y la embriagara por completo.
Michelle saboreó aquella última acometida como si estuviera poseída por una fuerza de mil caballos desbocados. Jack hizo que la mademoiselle francesa se tragara toda su chulería que le salía a borbotones por el tubo de escape en forma de gasolina blanquecina de gran octanaje.

El piloto exhausto consiguió ver como pudo, y a lo lejos, la gasolinera que se acercaba con gran rapidez y dando por finalizada la arriesgada maniobra pisó el freno con tanta fuerza que salió humo por el capó del vehículo y  por su carburador ya desfallecido.

Al llegar a la gasolinera en medio de marcas de neumáticos, humos y derrapes, el Porche y su piloto dieron un trombo tremebundo digno de las mejores escenas de acción de “French Connection” que dejó el Porche Cayenne Turbo de 450 caballos asfixiados aparcado bajo la sombra del apeadero gasolinero echando humo por todos lados y el piloto arrojando casi su ultimo suspiro.

Michelle completamente llena y saciada del viaje se bajó del coche y pudo comprobar como Jack tenía la mirada perdida  y las gafas a la altura de la boca relamiéndolas y mordisqueándolas  frenéticamente.

Mientras se ponía sus botines, se arreglaba un poco su hermosa cabellera negra parisina, salió del vehículo dando un portazo.
– Mercí  bou cup mesié Jack por la French Conduction.
Pero Jack seguía con la mirada perdida y con sus gafas entre sus dientes echas ya papilla.

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4 comentarios to “FRENCH CONDUCTION por Jean Paul Memondo (Relato erótico Nº15)”

  1. ElHombrePancho Says:

    beaucoup, de nada ;)

  2. Ouhh la la la!

    “echas” sin H !mondié! !mondié!

    !Como para dargle detrrás de la ourejás! !zas!

    Body no sé de dónde sacas las fotos que ilustran los relatos pero es que, esta por lo menos, uff… menuda menuda maravilla de …moto.

    Besos.

  3. bodydulce Says:

    Michell, no veo por ninguna parte ese “echas”. Si te refieres a la frase:

    “accedieran a ECHARLE una mano y la ayudaran en aquel difícil trago para ella”

    ese “echarle” va sin hache porque es del verbo “echar”, no “hacer”.

    Las fotos están en la Red. Solamente hay que buscarlas. Me alegro de que te gusten.

    Besos.

  4. Ingenioso y masculino

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