NARANJAS por Maresía (Relato erótico Nº8)

Este es un texto que concursa en “Relatos eróticos breves”. Si quieren participar, aquí tienen las bases. Y si desean ver todos los relatos que concursan, solo tienen que hacer click en la categoría “Concurso de relatos eróticos” que se encuentra en la banda de la derecha, en el apartado “Categorías”.


NARANJAS

Hemos terminado de cenar. Mientras vas a tomarte el postre te pregunto si no te importa que vaya a sentarme a la encimera de mármol, al lado del fregadero, para fumar mi cigarrillo de la noche. El mejor y a veces el único de todo el día.
Me siento cómodamente y voy echando la ceniza sobre la pileta mientras contemplo como mondas la naranja con parsimonia.
Me llega su olor.
Llevo puesto un camisón corto de raso de tirantes, gris, a juego con el tanga.
Termino el pitillo casi al mismo tiempo en que tú acabas de comerte la naranja y lo apago bajo el agua del grifo. Abro la puerta de la alacena donde está el cubo de los desperdicios para tirar la colilla. Tú te levantas para tirar también la monda. Coincidimos en el gesto. Muy cerca nuestras bocas.
Me pides con una voz mimosa que no me mueva cuando ves que estoy a punto de bajarme al suelo saltando como una niña chica, como hago siempre.
Y te acercas para empezar a besarme. Empiezas por el cuello donde más me gusta. El lóbulo de la oreja, el hombro… Acaricias mi cuerpo por encima del camisón y lo haces resbalar con mimo. Mordisqueas mis pezones por encima de la tela. Y después metes las manos por debajo y tocas mis pechos excitados.
Levantas el camisón despacio y me lo quitas, dejándolo a un lado sobre el mármol. Conduces tus manos que empiezan a tener prisa hasta el tanga para sacármelo con toda la lentitud de que eres capaz.


No sé en qué momento te desnudas. Cuando miro tu pene, está bañado de unas pequeñas gotas que me dicen que ya estás preparado.
Me abrazo a tu cuerpo tibio y con suavidad y firmeza entras en mí, sin más preámbulos. Te acaricio la espalda mientras te mueves rítmicamente en mis entrañas. Te susurro al oído cuanto me gusta y tú me contestas, detallándome lo mucho que te excita la situación.
Percibo en tu cara el placer de las caricias y siento en mi cuerpo como tu miembro va creciendo, produciéndome la sensación de que estoy totalmente poseída de ti, que podía morir justo en ese momento.
Cuando acaba la película de la tele llegamos también nosotros al orgasmo. Un orgasmo intenso, que a pesar de no ser nuevo, no deja de sorprendernos como si fuera la primera vez, hace ya algún tiempo. Somos conscientes de que tenemos suerte.
Me quedo con la cabeza recostada sobre tu hombro derecho y sigo besándote amorosamente por el cuello, en los labios… hasta que siento como tu pene se va volviendo pequeño y se sale. Lo envuelvo en mi mano derecha con ternura. 
Tú me coges en brazos para bajarme de la encimera.

Y todavía hueles a naranja.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: