MI JUICIO, NO. por MJ (Relato erótico Nº6)

Este es un texto que concursa en “Relatos eróticos breves”. Si quieren participar, aquí tienen las bases. Y si desean ver todos los relatos que concursan, solo tienen que hacer click en la categoría “Concurso de relatos eróticos” que se encuentra en la banda de la derecha, en el apartado “Categorías”.


MI JUICIO, NO

Te observo a través de la puerta entreabierta. Terminas tu baño. Secas
tu piel con la toalla, una pierna por la que todavía resbalan gotas de
agua. Me imagino ser el bálsamo que te acaricia y saborea cada
centímetro de tu cuerpo. Vas a usar la crema que está junto al lavabo
cuando me sorprendes. Haces una mueca de desagrado y de un manotazo cierras la puerta.

Resignado me vuelvo al dormitorio. En mi mente continúo viciando tu
intimidad. Me deleito con cada segundo que tus manos esparcen aceites
en tu cuerpo. Siempre imagino tu cuerpo. En distintas posiciones. En
distintos quehaceres. Desnudo. Con ropa. Excitándome eternamente.
Recorrer tu muslo en dirección a tus pies, sorteando las rodillas,
para deshacer el camino emprendido y regresar al centro de mi placer.

Me estoy poniendo cachondo. Me he tumbado en la cama con los brazos
bajo la cabeza. Mirando al techo. Fantaseando con el objeto del deseo
que se esconde a unos metros escasos. Noto como crece mi erección. Se
me está poniendo dura. Me levanto y camino de un lado a otro de la
habitación. El nerviosismo previo a un polvo nunca es un buen
consejero si desconoces el final.

Por fin sales del cuarto de baño. Me miras de arriba a abajo. Pones
cara lasciva. La verdad es que no sé que rostro has dibujado, pero yo
lo he querido ver lascivo. Giras la cabeza y me miras la entrepierna.
Hay intenciones que son imposibles de ocultar. Hace un momento
habíamos discutido. Pero el pasado es pasado y el presente quiere ser
sexo. Mueves tu mano negando mientras me dices “Guárdate eso, hoy no
va a ser”. Yo arqueo mis brazos y pongo cara de no saber de que me
hablas. Parezco la diosa Shiva con tanta extremidad. Reclamo tu
presencia. “Ven”. Mi voz es suave y pausada. A veces logro
convencerte, casi siempre cuando tú lo quieres. Te haces la remolona
pero te acercas a mi, muy despacio.

Te sujeto por la cintura. No dejo de mirarte a los ojos. “Me gusta ver
como te desnudas, siento que con cada prenda liberas mi corazón”. La
cursilada te hace gracia y empiezas a reírte sin cesar. Justo lo que
quería. Has bajado la guardia y olvidado el por qué no me hablas. Te
levanto apretándote contra mi cuerpo y te llevo hasta la cama. Los dos
caemos sobre ella. Se te escapa un “Cabrón”. Me pone a mil.

Meto mi mano entre tu albornoz. Comienzo a recorrer tus piernas tal y
como he imaginado que tú misma hacías hace unos minutos. Siempre te
miro a los ojos. Subo mi mano lentamente. Te intento besar. Me
esquivas. ¿Por qué?. Al instante detienes el rumbo de mis dedos. ¿Por
qué?. Intento besarte de nuevo. Vuelves a rechazarme. Este juego
empieza a molestarme. “Sin besos en la boca. No te los mereces”.

Tu frase se clava en mi cabeza. Otro día hubiera sido parte del juego,
pero no hoy. Me ha dolido. Me gusta el intercambio sexual, sin miedo,
sin tapujos, sin falsa hipocresía. Pero también necesito los
sentimientos para potenciarlo. Estoy cabreado. “Como sí fueras una
puta”. Sueno vulgar, desagradable, soez. No quería decir esta frase,
no con este tono. No lo pienso. Es mi polla quien ha hablado por mi,
quien me ha traicionado. Me pegas un tortazo. Me lo merezco. No muevo
ni un músculo.

Un hilo de sangre resbala por mi labio. No es mucho, apenas dos gotas.
El golpe ha sido fuerte. Me duele la cara. Me arde. Menos que mi
cabeza. Te asustas un poco. Tú reacción te ha sorprendido.
Desmesurada. Con tu mano limpias mi sangre. Debo estar enfermo porque
vuelvo a excitarme. Una vez más vuelves a limpiar mi sangre. Repites
la acción hasta que deja de brotar. En cada movimiento imagino una
embestida dentro de ti. Estás casi desnuda. Veo tus piernas, tu
cintura, tu pecho, el pezón endurecido y tu cuello.

La última vez que acercas tu mano a mis labios te detengo. Esta vez me
toca a mi. Dirijo tu mano hacia tus labios. Dejo que tus dedos los
dibujen. Sustituyo tu mano por la mía como quien intercambia el alma.
Juegas con tu lengua. Estoy a dos centímetro de tu aliento. El espacio
entre ambos arde. Un infierno personal en el que ambos quisiéramos
vivir. Nos besamos. Nos besamos y nos besamos. Tengo hambre de ti.
Nos devoramos con gula.

Caigo sobre ti. Termino de desnudarte. Recorro con mi lengua la parte
de tu cuerpo que me estaba oculta. Me arrancas la camiseta. Me haces
daño pero no lo noto. Sólo pienso en los dos unidos, confundiéndonos
el uno con el otro. Estás, estamos inquietos. No podemos esperar. Me
desprendo de mis últimas ropas. Estoy indefenso. Me agarras la polla
con la mano y la masajeas suavemente. Seguimos besándonos.
Sí pudieras leer mi cuerpo, gritaría tu nombre.

Me zafo de ti. Ambos tenemos que disfrutar por igual, por lo menos
hoy. Otro día seremos egoístas. Me bajo hasta tus labios. Tu pubis
rasurado me muestra el camino. Saco mi lengua y dejo que silbe. Los
recorro por fuera, primero, por dentro después, y vuelta a su parte
superior. Donde sé que más te gusta. Siento como crecen en mi boca. Te
oigo gemir. Tus sonidos son la luz que ilumina el camino a la pasión.
Cambiamos de postura. Me tumbo boca abajo y tu encima. Ambos cruzados.
Norte y sur enfrentados. Agua y cielo. Vida y muerte a punto de
fusionarse. Me comes la polla mientras yo te como el coño.

Dedicamos unos minutos al placer oral hasta que ya no podemos más.
Dejo que te sientes encima mio y me cabalgues. Mejor dicho, tú dejas
que yo esté debajo. Sabes que es como más me gusta. Entro dentro de
ti. Tu humedad me recibe. No conozco mejor templo ni mejor lugar para
ser sincero. Te deslizas arriba y abajo. Acompaño tus movimientos. No
puedo estarme quieto. Mueves tu culo. Siento que voy a caer rendido
ante tu arte. Arriba, abajo. Abajo, arriba. Dime lo que quieras.

Con sólo una mirada nos basta para entendernos. No hay guión, sólo
armonía. Todo fluye. De ti a mi y de mi a ti. Te pones a cuatro patas.
Yo detrás. Sentir cuanto más placer posible es tu objetivo. Comienzo a
embestirte. Despacio. Cada milímetro separa tu cuerpo. Gimes. Cambio
de ritmo. Escucho mis pelotas chocar contra ti. Te gusta, lo sé. Ritmo
tribal. Me inclino sobre tu espalda. Huelo tu cuerpo. Me embriago de
él. Nadie huele como tú.

No voy a aguantar mucho más. Sin decirte nada adivinas mi estado. La
presión que siento se sincroniza con tu deseo final. Nos separamos.
Por un segundo me invade la tristeza de los amantes desterrados.
Ansío, necesito, volver a ti. Nos sentamos el uno en frente del otro.
Tus piernas sobre las mías. Mis brazos por debajo de los tuyos hasta
llegar a tu espalda. Te sujeto los hombros por detrás. Tu me has
abrazado. Clavamos nuestros ojos. Me veo en tu interior y tú en el
mío.

Comenzamos el final. Nadie nos ha pedido terminar así, tan íntimos. Te
ayudo a llevar el ritmo. No es la postura más cómoda. Tenerte tan
cerca lo compensa. Mueves la cintura. Cada vez estoy más excitado. Tú
también. La respiración es rápida. Echas la cabeza hacia atrás. Estás
llegando. Quiero besar tu cuello. No lo hago. Junto mi cara a la tuya
y te susurro “córrete, córrete, ahora, los dos, muere por mi”. Gimes
más. Suspiras más. Sudas más. Tu cuerpo se tensa por última vez justo
cuando eyaculo. Tu pequeña muerte ha llegado a su hora. Mi juicio, no.

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3 comentarios to “MI JUICIO, NO. por MJ (Relato erótico Nº6)”

  1. Von Richthofen Says:

    Se acabaron las vacaciones por lo que veo… buena noticia (para nosotros, claro :) )

    El relato no esta mal. Tengo la impresión de que tal vez es de alguien que no ha escrito muchos relatos, pero por algo hay que empezar. Como recomendación para lo próximo que escriba le diría que no haga que el texto sea una sucesión de frases muy cortas separadas por punto y seguido. A veces parece un telegrama.

  2. Netheros Says:

    Hombre, las frases cortas y seguidas le dan al texto un aire de rapidez y enfasis que complementa muy bien a mi parecer la situacion del protagonista del relato. Ansioso por tener a la mujer en su cama despues de la discusión.

  3. Me encantó …estoy sorprendida porque solo de leerlo me pareció ser yo esa mujer que está siendo amada.

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