RAMONCÍN, SGAE Y OPERACIÓN TRIUNFO

Pongámosnos en antecedentes.

Ramoncín firmó un manifiesto en contra de OT en el año 2002

“Bajo el título «Otro timo no», la asociación de Periodistas Especializados en Música, Ocio y Cultura (PEMOC) y más de un centenar de artistas y profesionales, acusaba al concurso de ser la causa de los males que padecía el negocio discográfico por aquel entonces.”

Manifiesto «Otro timo no»

Corren malos tiempos para la música. Cuando todos los ojos están puestos en el fenómeno de la piratería, parece que pocos han advertido la presencia de los tiburones. Como cualquier otra manifestación artística popular, la música se sostiene sobre dos columnas: el arte en sí mismo y el negocio. Ambas se necesitan. Sin el negocio, la música no llegaría hasta la gente, no habría industria del disco ni salas de conciertos ni nada. Sin música, sin músicos, sin compositores, sin intérpretes, sin talento, sin arte al fin y al cabo, el negocio no tendría nada que vender. Hoy, sin embargo, se está logrando la cuadratura del círculo. Vamos de cabeza hacia un panorama en el que el negocio lo ocupa todo y la música ha sido hábilmente substituida por un sucedáneo que da el pego.
Hace ya mucho tiempo que escuchamos la palabra “producto” en boca de los ejecutivos de la industria pesada de la música. Tienen razón: la mayoría de lo que se publica es sólo eso, “producto”. Ahora, a las abrumadoras campañas de marketing para lanzar artistas prefabricados, o al agobio delas cien mil canciones del verano, se ha venido a sumar un nuevo montaje sonoro de difícil digestión: Operación Triunfo.
En su segundo año triunfal, este tinglado músico-televisivo amenaza con dar al traste con lo poco que quedaba del funcionamiento mínimamente sensato de la música en nuestro país. Lo que hay es lo que se ve: Operación Triunfo no es más que un negocio puro y duro, un programa de televisión en el que se ventilan cientos de millones de la moneda que sea.
Hasta ahí, todo normal. Lo perverso comienza cuando el programa trasciende de sus límites televisivos para entrar a saco en la industria del disco, cuando se monopoliza la presencia de la música en televisión, cuando se acapara el mercado de las galas… Si la televisión pública se hubiera comprometido en una operación similar que afectara a cualquier otro tipo de industria, substituyéndola con un sub-producto propio publicitado en términos de desleal competencia, y con la inevitable consecuencia de crisis en el sector y despidos generalizados -como ya está pasando- no habrían faltado las quejas de sindicatos y asociaciones de todo tipo. La música, sin embargo, calla.
Y más allá de las consecuencias económicas de esta operación de crematístico triunfo, está el daño enorme que se está haciendo a la música como arte. Por tanto, desde PEMOC DENUNCIAMOS:
PRIMERO: El desembarco del medio televisivo como herramienta omnipotente en la creación, promoción, distribución, comercialización y venta de la música. Esta maniobra orwelianamente dirigista va encaminada a cambiar radicalmente las estructuras de la industria en beneficio del negocio privado de unos pocos, aún a costa de destrozar definitivamente el necesario equilibrio entre arte y negocio en el ámbito de la música.
SEGUNDO: La utilización de los enormes medios de la televisión pública, aquella que pagamos entre todos con nuestros impuestos, para la promoción sin precedentes de un negocio estrictamente privado. También denunciamos la monopolización del “prime time” para la comercialización de estos productos teledirigidos, quedando fuera de las horas “buenas” de pantalla cualquier otra música.
TERCERO: La mutación del fenómeno musical a través de Operación Triunfo (sin olvidar sus clones: Popstars, etc), haciendo pasar como música de calidad lo que no son más que ejercicios de amateurs. Nuestras simpatías siempre estarán junto a los que comienzan en el azaroso mundo de la música, incluidos los concursante de Operación Triunfo y similares, pero nunca con los que orquestan negocios ventajistas con el telón de fondo de sus carreras.
CUARTO: El falseamiento de la mecánica real de una carrera artística, la censura deliberada de géneros musicales, el adoctrinamiento cultural y estético, y la valoración de un determinado tipo de “triunfo” como concepto indiscutible y unidireccional.
QUINTO: Exigimos la consideración de la música como un bien cultural y no como un mero objeto de rentabilidad inmediata. De no reconducirse este sistema de explotación primaria del negocio de la música, dentro de poco el imperativo comercial habrá acabado con la veta de los artistas reales, y ya no habrá ni música ni negocio.
SEXTO: Lamentamos que personas antaño involucradas en la creación de una cultura popular se presten al más burdo tocomocho. Nos entristece comprobar que discográficas y artistas en ejercicio se apunten a dar credibilidad a una propuesta degradante por, respectivamente, vender lo que saben basura o arañar unos minutos en “prime time”; su complicidad es un baldón del que terminarán arrepintiéndose. Las consecuencias inmediatas de estas maniobras comerciales apoyadas por la enorme fuerza de la televisión son de temer: desaparición de las músicas minoritarias, hundimiento de las pequeñas compañías discográficas, empobrecimiento de los catálogos de las “mayors”, reducción de la oferta musical para el consumidor, etc.
SÉPTIMO: Hacemos un llamamiento a los medios de comunicación -prensa, radio, Internet y televisión- para que se recupere el sentido crítico ante éste tipo de fenómenos. La manida falacia de que “es lo que el público demanda” puede acabar llevándonos por derroteros nada deseables. Es necesario fomentar el criterio para no sucumbir obligatoriamente ante el imperativo comercial.
Porque decir cuidado no es suficiente, PEMOC pasa a la acción. Invitamos a los fans de Operación Triunfo a explorar otras opciones musicales, y les hacemos una oferta cargada de futuro: “TE CAMBIAMOS TU DISCO DE OPERACIÓN TRIUNFO POR UNO DE VERDAD”
Esperamos que entre los discos que ponemos a disposición del público, cada cual encuentre alguno que le interese. En cualquier caso, todos son discos hechos por artistas originales, músicas cuyo valor va más allá de las maniobras comerciales, del morbo del cotilleo o del efecto hipnótico de la pantalla del televisor.
Pues bien, ahora Operación Triunfo ha fichado a Ramoncín para hacer de jurado. No sé lo que pensarán ustedes pero a mí me parece, por lo menos, un tanto incongruente.
Como incongruente me parecen algunos acuerdos de la SGAE con el gobierno para el cobro del canon de soportes ópticos, conexiones a internet, impresoras… Aún admitiendo ese derecho de cobro por copia privada, aparece una incongruencia más. Si los consumidores tenemos derecho a una copia privada y pagamos un canon por ello, no entiendo como se permite que algunos cedés y deuvedés comerciales lleven protección anticopia. Esa protección anticopia debería ser ilegal por definición, ¿no?
Realmente, me parece que los consumidores somos tontos, y nos tratan de tontos. Me gustaría saber qué ocurriría si los consumidores nos negáramos en masa a aceptar estas increíbles injusticias.
No niego el derecho de los autores a ganarse la vida con sus obras pero tampoco puedo aceptar que al resto de los contribuyentes se nos tilde de potenciales piratas. Será todo lo legal que ha permitido nuestro Congreso pero no es de recibo que tenga que pagar un canon por un CD donde voy a guardar mis archivos personales o fotografías, por poner un ejemplo.
Pero claro, si el “rey del pollo frito” es tan consecuente con sus pensamientos…
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13 comentarios to “RAMONCÍN, SGAE Y OPERACIÓN TRIUNFO”

  1. Ramoncín se puso en plan Robin de los bosques con los artistas porque se vio fuera del pastel. Ahora que le han puesto de jurado y cobrado lo que haya sido, tan calladito y la verdad que así está más guapo. Con respecto a lo de los CDs sobre el canon, es increíble pero cosas así suceden en España porque la gente está adormilada y no dice nada. También es verdad que la mayoría no lee y ni se entera y poco le importa nada. Los tiempos cambian, la sociedad cambia y las nuevas tecnologías hacen que la sociedad cambie. Está claro que el formato CD ya no vende y que está desapareciendo. Creo que deberían abrirse a la descarga gratuita de música y promocionar conciertos y eventos musicales donde ya ganan mucho más dinero que vendiendo CDs. Así que no sé porqué se han puesto tan pesados con las descargas, siendo un sector del negocio que hace mucho tiempo que ya no daba dinero… La Red es la única que se mueve. Los internautas están que trinan con esto y con razón. Son los únicos que si la SGAE hace algo, van a protestar. Siempre buscarán las vueltas para que la gente sigamos descargando. Un beso.

  2. Ramoncín siempre ha querido estar en el lado progresista de la vida de una manera interesada. Hace unos años, se le veía por los platós defendiendo una actitud juvenil y unas propuestas que querían entroncarse con la de los jóvenes a los que nunca representó. Ahora, son los propios jóvenes los que no soportan a Ramoncín. Ironías de la vida.
    Como bien dice Sídhe, los formatos como el CD empiezan a ser obsoletos. La mejor publicidad para un artista es que tus canciones arrasen en el top-descargas (que se lo digan a Radiohead)
    No nos engañemos, los que pierden con las descargas no son los autores, son las discográficas. Los artistas ganan dinero en los conciertos, no vendiendo discos. Salvo Alejandro Sanz ( que por cierto tiene a la venta CDs con protección anticopia) y pocos más.

    Hay gente que no es capaz de ver el futuro aunque lo tengan delante de sus narices.

    Y lo de O.T y Ramoncín, no lo sabía, pero ¡manda huevos!

    Un saludo

  3. bodydulce Says:

    Esa es la clave, Sídhe y Rober, los artistas reciben poco de la venta de discos. Se ganan la vida a base de conciertos. Y para eso Internet está siendo una ayuda, no un impedimento. Algunos ya se han percatado y están aprovechándolo.
    Otros, los caducos sin ideas, solo se quejan.

    Besos para los dos.

  4. Sobre ésto se han escrito ríos de tinta, así que sólo tengo una cosa que decir:

    Consumid SOLO musica con copyleft. Ya veréis cuanto les dura el cuento.

  5. Vampirro Says:

    Bodydulce, me temo que eso de los conciertos no es del todo cierto. Tengo un par de amigos que tienen un grupo de música, uno está haciendo sus primeros pinitos mientras el otro vive de ello desde hace años (voy a darles publicidad, se trata de uno de los componentes de Iguana Tango).

    El caso es que un día hablando del tema él (el de Iguana Tango) estaba callado, escuchando nuestros argumentos y quejas, y entonces comenté que por qué él no decía nada, ya que estaba metido en el mundo de la música y lo conocía bastante mejor que nosotros, que sólo éramos “consumidores”. Y nos contó, más o menos, lo siguiente.

    Efectivamente, ellos no ganan mucho dinero con la venta de discos, pero ganan de otra manera. La producción con equipos de alta calidad, la distribución de tu disco por las tiendas, la campaña publicitaria, que las radios pongan tu música… eso no es barato, a lo mejor estamos hablando de 600.000 € (no sé hasta qué punto es realista esta cantidad). Es decir, para que tú tengas éxito, una discográfica se ha tenido que gastar en ti una pasta, y por lo tanto es como si te hiciera un préstamo.

    Si luego resulta que tu disco no vende, no importa cuánta gente vaya a tus conciertos, porque en tu próximo disco la discográfica no querrá poner tanto dinero (o directamente, no querrá poner nada). Y sin el dinero y los contactos de las discográficas, el próximo disco tuyo no será conocido, no se venderá… y nadie irá a tus conciertos. Por ello, aunque lo cobrado por la venta de discos sea despreciable comparado con lo que ganan con los conciertos, las actuaciones y el merchandising, mi amigo decía que sí que están interesados en que su disco se venda lo máximo posible.

    Y bueno… con esto tampoco es que quiera defender a las discográficas (de hecho, por cuestión de principios, me he negado a comprar música, y si eso significa que no puedo escuchar la música que yo quiero pues que así sea), pero quería comentar la visión que tiene un artista que vive dentro del mundillo, y hasta qué punto perjudica también a los artistas la piratería, al menos desde el punto de vista del negocio tradicional (en cosas como la iTunes Store de Apple y demás ya no me meto porque no sé cómo funciona la relación de los artistas con la tienda y las discográficas).

    • Sí pero son pocos los músicos que tienen contrato con discográficas que les proporcionan toda esa parafernalia y lo que cuesta.

      Hay muchos otros músicos que se autoproducen y que reciben las migajas de las discográficas pequeñas. Y si son buenos, ganan dinero con los bolos. Los malos solo lo ganan si las discográficas potentes ven un filón efímero.

      Besos.

      • Vampirro Says:

        Efectivamente, las discográficas no son ONGs y si meten tal inversión en un grupo o artista es porque esperan ver rentabilizado su dinero. No tiene nada que ver con el arte, no tiene nada que ver con la música, es simplemente un negocio, una inversión, como digo.

        ¿Has leído Freakonomics, de Steven Levitt? Primero lo enlaza con los traficantes de drogas pero se puede extrapolar a muchos otros negocios donde menos del 10% de los principales ganadores se llevan más del 90% de las ganancias. Pocos son los elegidos, pero esos pocos elegidos son tan visibles y atrayentes y hay tanto que ganar que mantendrán las ilusiones y esperanzas de miles de personas que intentarán ser el nuevo Cristiano Ronaldo, la nueva Angelina Joley, el nuevo Fernando Alonso, el nuevo Bob Dylan (o la nueva Chenoa) o el nuevo Bill Gates. La mayoría fracasarán y sólo será una pérdida de tiempo, pero el sueño es tan bonito que eso no importará y más y más gente lo seguirá intentando.

        Aunque ahora que lo pienso… ¿por qué te estoy contando esto? Se suponía que este post iba sobre Ramoncín y que la aberración del 2002 se convierte en algo digno y respetable en el 2009 :P

      • Excusas para seguir chupando del trabajo de otros eh. que cabroncete. A mí me daría verguenza tío descargarme canciones a lo caradura, lo he hecho para tenerlo en formato mp3 cuando ya tengo el disco, siempre compro si me gusta, es mi manera de decirle al artista que siga en el mundo. Para un artista el que le compren un disco es algo muy importante no hay más que verles la cara cuando se los llevo para que me los autografíen, se les cambia la cara cuando los demás solo le ponen libretas o libros de listorros que no saben una mierda del cantante.

        Asi que menos rollo caradura, y no te inventes excusas para creerte un ¿salvador de la musica? cuando solo eres un impresentable caradura. Si está caro el cd para tu bolsillo ( que lo están aunque muchos ponen precios economicos ya) pides las canciones a la radio como se hacía antes, y de ahí las grabas, así le das trabajo a los locutores y la canción es promocionada en las ondas.

  6. Vampirro, creo que se te ha olvidado comentar, que a día de hoy, el mayor canal de difusión musical es internet, no la venta de discos. Es decir, que no hace falta vender discos para que tu música sea conocida.

    Recordemos que estamos hablando de artistas que no están relegados a un plano marginal.

    Si no vendes discos, no hay un retorno monetario de lo invertido en esa venta de discos, pero, si funciona el canal publicitario, la gente se bajará tus canciones.

    Si se bajan tus canciones, conocen tu música, y si conocen tu música, pueden ir a tus conciertos. Además me juego los huevos a que el ratio es más favorable para las descargas que para las ventas de CD’s.

    • Vampirro Says:

      Sí y no. El fenómeno de Internet es muy curioso, pues sí es cierto que si se consigue una masa crítica se puede conseguir una gran difusión en muy poquito tiempo. Pongamos como ejemplo a Susan Boyle. De no conocerla ni Dios a en un par de días se conocida por todo el mundo. O como ejemplo más cercano, la canción del Opa hace unos años ya, que en España se hizo muy muy popular. Pero estos son, por desgracia excepciones, y su fama es tan repentina como efímera, pues… ¿qué ha sido de El Koala? ¿Qué será de Susan Boyle dentro de unos meses o un par de años a mucho tardar? Internet ha cambiado las cosas pero en el fondo todo sigue siendo lo mismo, sólo que muchísimo más rápido.

      Sin embargo, volviendo al tema de las discográficas, si te fijas en los grandes éxitos, verás que estos en general están dominados por estas. Es muy sencillo. Supón que eres un artista y decides grabar un disco. Si eres del estilo de Mike Oldfield o Jean Michel Jarre cuando empezaron que tú solito te apañas puedes tener grabado tu bonito disco sin desembolsar una gran cantidad de dinero en equipo y material de grabación (igual incluso este ya lo tienes). Y luego publicas tu música por Internet. ¿Pero dónde? ¿Cómo? Y lo más importante, ¿cómo sabe la gente que eso está ahí? ¿Por qué la gente va a pagar por un concierto tuyo si no sabe quién eres ni que tu música les gusta? Ahí es donde entran las discográficas con todo su poder. Ellas tienen el dinero y, principalmente, los contactos. Tü puedes apañarte sólo, pero la Universal o Sony Music pueden hacer que tus canciones se escuchen en todo el mundo (o por lo menos en toda España).

      Por desgracia, estas discográficas han cometido un grandísimo error. Les iba muy bien tal cual estaba la cosa hace 20 años y ahora con el tema del Internet no tienen ganas de cambiar. Y no sólo eso, se han olvidado que si ellas son grandes, poderosas e influyentes es gracias al dinero de la gente que compra los discos, precisamente a esos que putean con toda clase de contapisas legales, sistemas anticopia y demandas y juicio.

      Es como cuando Lars Ulrich (el batería de Metallica) demandó a los 200.000 usuarios de la red Metallister, especializada en su música. ¿Qué consiguió con eso más que enfurecer a 200.000 fans suyos? Personalmente, creo que poco más. Es en ese tipo de acciones donde las discográficas (y muchos otros artistas) se han equivocado completamente. Algunos lo harán por dinero. Otros lo harán por ignorancia. Otros incluso por miedo a lo desconocido.

      Pero en fin, creo que empiezo de nuevo a acusar mi eterno problema cuando estoy delante de un teclado, me encanta divagar y voy a parar ya porque si no al final acabaré soltando un truño infumable y hablando de la cría de las margaritas en Siberia.

    • En internet hay mucho troll y machango que no entiende de música, y una canción es un trabajo especial (hablo de canciones no de fritangos veraniegos) y no merece ser conocida a traves de un canal tan feo como internet, quiero posters por las calles, carpetones en las tiendas de música y por supuesto DISCOS, para ir descubriendo las joyas del album como merece el esfuerzo depositado en él. A veces un artista pasa años para crearlo para que luego lo puteen en el puto internet.

  7. Este es casi peor que los curas…o sin el casi.

  8. Creo, sólo creo, que Ramoncín es un representantede un mundo virtual que se ha colado en una realidad a veces disparatada e irreal. Es la mezcla de la ficción impuesta a la realidad. Creo que es un robot chismoso dirigido. Me temo que él no lo sabe.
    Debería casi todo ser un poco más simple. Y aparaecería más la sonrisa.

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