UN CONTACTO QUE LLEVA A OTRO

Después de mi primera experiencia con Mario, que hasta el presente todavía requiere de mis servicios, llegaron otros clientes por el método del “boca oreja”. Al principio fueron llegando con cuentagotas y eso me hizo dudar de la rentabilidad de la profesión o de que tal vez era conveniente tener un representante especializado. Mi paciencia tuvo premio, poco a poco los clientes se fueron pasando mi contacto y mi agenda se fue llenando.

Me había propuesto ser muy selectiva con mis clientes así que no proporcionaba mi teléfono a cualquiera. El correo electrónico también era un buen instrumento.

Ahora, tengo la suerte de poder elegir el número de clientes que quiero, no suelen ser más de dos a la semana y depende de la época del año. Mi tarifa no es precisamente económica y me permite vivir holgadamente aún pensando en el ahorro para el futuro.

Tengo clientes de lo más variado. Algunos son gente famosa y la gran mayoría son perfectos desconocidos con alto poder adquisitivo. Casi todos son casados o emparejados y las edades oscilan entre los 35 y los 60.
Pero ahora vamos con alguna excepción…

Recibí una llamada de un cliente fijo solicitando un “trabajo especial”. Se trataba del hijo de un amigo suyo. Al parecer, el joven de dieciocho años presentaba una dudosa sexualidad para sus progenitores e incluso para él mismo. Tenía que ser yo la que hiciera la comprobación exhaustiva de que su chico era fetén y para ello tenían que pagar una buena suma de dinero a cambio de discreción y ¿resultados?
No me negué al encargo, aunque no me veía en el papel de sexóloga testeadora.

Era un chico muy guapete con rasgos faciales muy femeninos pero con absoluta falta de atractivo sexual, al menos para mi gusto. Habíamos quedado en su casa, que era también la de sus padres. Me recibió sin mediar palabra y me dejó plantada en el umbral de la puerta mientras él se adentraba en la enorme casa. Lejos de desconcertarme, decidí afrontar el tema con decisión, porque así me lo habían pedido. No tardé en encontrarlo sentado en el sofá del salón queriendo aparentar que leía. Le pregunté si había alguien más en la casa a lo que me respondió negativamente. Me senté a su lado intentando a duras penas no parecer muy maternal y logré poco a poco que me fuera contando cosas.

“¿Qué tal si nos tomamos una cerveza? “ fue la llave para abrir su coraza, mejor dicho, la segunda cerveza, no la pregunta.

Había muy poca diferencia de edad entre los dos pero su madurez era escasa. Comencé la conversación con temas ajenos a mi visita. Él apenas lanzaba algún monosílabo al principio mientras le contaba cosas de la Universidad. Como había empezado ese mismo año sus estudios universitarios el tema parecía interesarle. Tenía todo el día por delante, así me lo habían solicitado sus padres, y me lo tenía que tomar con calma. No sabía como iba a terminar el asunto pero no me importaba, me había metido en el papel hasta el fondo.

Cuando vi que se animaba con el factor etílico, entré en su terreno íntimo de la manera más transversal que supe. Hugo se definía a si mismo como un tímido enfermizo y eso afectaba a todos los aspectos de su vida. Era algo evidente y ya había tenido el cuidado de no intimidarle con la mirada y mostrándome poco incisiva en el trato directo. Esperaba pacientemente que él me marcara el camino para fondear. Era cuestión de tiempo que se relajara con mi presencia y su actitud empezó a cambiar radicalmente. No tenía ninguna intención sexual en su acercamiento hacia mí pero sentí que su lado femenino buscaba mi complicidad. Con el paso de las horas, me hablaba casi como si fuéramos hermanos. Era el momento de sincerarse.

Le pregunté si sabía todos los detalles de mi presencia allí. Tenía la misma información que yo así que me dejé de circunloquios y le formulé la pregunta prohibida evitando gravedad y mostrando despreocupación ante la posible respuesta. ¿Te gusta el sexo, Hugo?

Se hizo un sólido silencio que aproveché para recogerme el pelo con una goma dando a entender que no era obligatorio responder. Pero respondió al fin con un titubeante sí.

-¿Y te puedo ayudar?

-¿En qué?

-Los dos sabemos para qué he venido.

-Yo no quería que viniera nadie para eso.

-Me lo imagino, ¿te gusto, te gustan las chicas?

-Sí

-¿Entonces?

Se echó a llorar como un niño y me sentí morir. No sabía si abrazarle o salir corriendo. Opté por lo primero y me llevé una inesperada sorpresa. Mi abrazo fue recibido con deseo  carnal. Me besó y acarició como si fuera última oportunidad que iba a tener en la vida y sin dejar de sollozar. Yo me dejaba hacer sin participar activamente hasta que se paró en seco. Se levantó del sofá y se acercó a la ventana dándome la espalda.

-¿Crees que necesito ayuda médica?

-¿Por?

-Tengo deseo sexual pero mi miembro no reacciona.

-¿No reacciona conmigo o con nadie?

-Con nadie.

-¿Te masturbas?

-Lo he intentado pero no logro nada.

-Entiendo, creo que sí, necesitas ayuda médica. No soy experta en ese tema pero diría que tienes un problema físico que se puede tratar.

Con el tiempo he sabido que existe esa enfermedad, aunque es rara, y que impide a los varones plasmar su líbido en una erección. El pene deja de tener sentido más allá de su función excretora por un problema circulatorio y neuronal.

Fue un trabajo que no quise cobrar. Les conté a sus padres lo que había pasado y, lamentablemente, se alegraron de que no fuera gay, obviando que ser homosexual hubiera sido un “problema” menor comparado con el real.

Dejando al margen la arcaica mentalidad de los padres de Hugo, he de reconocer que se portaron muy bien conmigo agradeciéndome la ayuda con un muy buen regalo.

Hugo está en manos de especialistas y sigo manteniendo una buena amistad con él a través del correo electrónico. Espero volverle a ver algún día.

Simplemente para charlar.

CONTINUARÁ

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4 comentarios to “UN CONTACTO QUE LLEVA A OTRO”

  1. bueno, pero que muy bueno. Como ya dije antes fui gerente de clubes de bailarinas, mas por la necesidad que por el gusto. de profesion soy historiador y en algun momento de esos años metido en aquellos lupanares me di cuenta que seria interesante (mas no comercial) llevar una bitacora de lo que veia dia a dia, en la cual participaron muy entusiastas la mayoria de las chicas que pasaron por alli, para algun dia hacer un libro de tintes antropologico sobre los motivos y las vicisitudes de aquel oficio, algunas eran solo bailarinas, otras solo tenian sexo con clientes conocidos y la mayoria con lo que caiga y traiga plata. Sostuve platicas con cientos de mujeres que trataban de justificar su profesion, otras que confesaban que les encantaba el dinero facil, las adictas al sexo, las madres solteras o abandonadas y las menos que estudiaban y no tenian recursos, inclusive profesionistas buscando un master.
    pero aunque no lo creas nunca vi algo como lo que acabo de leer, ni en el caso ni en el resultado. gracias por ello, todos los dias se aprende algo nuevo.
    sera tal vez que la mujer española difiere de las de mi tierra, es de otra forma de ver y enfrentar la vida. seguire leyendo tu blog y haciendo comentarios, peroo sobre todo aprendiendo.

    saludos

  2. “Decidme cómo es un árbol.
    Decidme el canto de un río
    cuando se cubre de pájaros.
    Habladme del mar. Habladme
    del olor ancho del campo”

    Estos versos los escribió Marcos Ana, el hombre que estuvo 23 años en la cárcel. He recordado su historia al leerte.

  3. Que bueno que te sigas carteando con el chico, habla muy bien de ti.

  4. hola…
    no se si aun lees esto…
    al parecer ya es etapa superada…en fin

    me apronto a visitar a una escort por lo que he estado leyendo bastante sobre ellas y temas relacionados
    escribo en esta publicacion en particular, porque…al igual que hugo…mi pene no reacciona…ha sido asi toda la vida…ya tengo 28 años y en fin…
    he intentado solucionar mi problema…a traves de medico general…urologo…psicologo…psiquiatra…hasta hoy, nada ha resultado…

    en definitiva…te escribo porque me gustaria conversar con hugo…quizas…podrias intermediar? te lo agradeceria infinitamente…ya que en todos este tiempo jamas he conocido a alguien que sufra del mismo problema que tengo yo…

    espero no pases por alto este comentario…

    un beso y una lagrima

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